
Un libro amarillo contiene todas las mañanas del verano,
esos luminosos campos de trigo que se ondulan con mi respiración.
Un libro que parece un libro pero en realidad es una caja mágica
de la que brotan ríos de miel con nadadores veloces y no diabéticos,
submarinos cargados de monedas de oro,
jarras rebosantes de limonada,
rayos que espadean el gris otoñal,
brazos naranjas de manos fuertes que apretan y abrazan amaneceres.
Un libro amarillo es un libro que me gustaría regalar
y un libro que me gustaría recibir.










