viernes, 17 de octubre de 2008

AGUJERO NEGRO



Caníbal de negros ojos dormidos, la gula es una puerta siempre abierta de cortinas de seda oscura, seducción del sueño de la muerte, tragarme quiere, el sueño del sueño, algún agujero para caer eternamente, la voluntad es jalea espesa en ese hueco, una bolsa vacía para hacer desaparecer lo que me es difícil, una siesta eterna de verano, el hombre de la bolsa me lleva, saber de agujeros para rellenar huecos, mi amarillo de pronto materia oscura, no sufriente.... me llevaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa..........
Cometa Halley pasa, naranja que ríe en chispas, atrapo su cola, escapé. Los ojos de gruesas pestañas se abren mostrando un abismo. Ya estoy en la próxima galaxia.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

CAPTURAR COMETAS


DEJARLO PASAR.
NO AGARRAR EL COMETA POR SU COLA.
IGNORAR UNA LLUVIA DE ESTRELLAS.
ESPERAR A QUE LA TORMENTA PASE.
EL AGUA MOJA Y ENFRÍA LA PIEL.
DEJARLA PASAR.
EN LA IMPERIOSA NECESIDAD DE VER
ACEPTAMOS MANSAMENTE LA CEGUERA.
Y LUEGO NOS ARRODILLAMOS
MIRANDO AL CIELO
LEVANTANDO LOS BRAZOS
CLAMANDO LUCES
GRITANDO POR PRODIGIOS.
AL COMETA SE LO AGARRA POR LA COLA.

martes, 9 de septiembre de 2008

DESTINO

Asiduamente me siento toro.
Toro arremetiendo obstinado contra torero y trapo rojo.
Sólo voy. No pienso. Rojo. Rojo.Y rojo. Rojo otra vez.
Por momentos, quieta, remuevo y aplasto la tierra negra bajo mis pies.
Pero nunca desvío la mirada del rojo.
Mis ojos tienen ya ese color.
A veces quisiera ser torero o espectador, o simplemente el trapo rojo.
Movido por el ritmo de los brazos.
Acariciado por el aire tibio.
Generalmente me agobia y angustia sentirme eso.
Y otras veces me consuelo pensando que mi destino es haber sido toro y no vaca pastando en la pradera.

sábado, 23 de agosto de 2008

LOS CAMPOS CELESTES



No quiero dormir, no quiero morir, sólo quiero seguir viajando por los prados del cielo.

domingo, 17 de agosto de 2008

MI AMIGO "COMM- PAAAR-TIR"


Nunca olvido esa tardecita en el hostel "Renacer Chicheño" de la pequeña ciudad boliviana de Tupiza.
Al bajar por las escaleras ví al grupo de tres yanquees, el sombrero cow-boy, la silla en el medio del patio, la máquina rasuradora, y a Brendan sentado como en cualquier peluquería del mundo, dispuesto a aceptar el corte que su amigo quisiera hacerle.
El corte no era uno cualquiera, era uno con cresta de peluquería vanguardista.
Y me acuerdo bien de su nombre porque recordé a Brendan Fraser, y se lo dije y se rió.
Super amigables los yanquees, el peluquero hablaba hasta con las paredes y nunca abandonó su sombrero cow-boy, me regaló una moneda de cincuenta centavos argentina porque ya no le servía. Brendan mucho no hablaba ni entendía pero sonreía y el tercero sonreía de los nervios porque no entendía ni hablaba ni muuu.
Compartir. Con Brendan la idea era compartirlo todo. Compartió con nosotros la pizza que pedimos en "California", luego compartió la segunda, cuestión que compartimos con nuestros estómagos medio vacíos.
Luego en el bar pedí un trago y Brendan se unió, después prendí un cigarrillo y Brendan me dijo: "como se dice??? comm- paaar- tirrrrr....?" Si, compartir le dije y compartimos. Cuestión es que me hice de un nuevo amigo y cada vez que aparecía yo pensaba: ¿y ahora que quiere compartir Brendan?
Toda una situación.
Cuando lo ví haciendo lagartijas en la estación de tren a Uyuni, me habló de su presupuesto y señaló con el dedo hacia abajo.
Ahí entendí por que había aprendido la palabra compartir mejor que otras tantas.

AFUERA ES ADENTRO

Afuera es adentro, caminamos por donde nunca hemos estado.
Pisamos crujientes y amarillos senderos, laberintos en un parque infinito.
Nos bañamos en lagos escondidos del mundo en medio de mil montañas.
Sumergimos nuestros cuerpos en la belleza de luminosas mañanas de octubre.
Imaginamos selvas en medio de la ciudad, en terrazas alejadas de la locura, los hormigueros y las alcantarillas.
Las calles vuelan, las veredas cambian de lugar.
En el día, por las noches, con las estaciones, el viento desordena, los árboles sacuden su ramaje, cambian de color, gritan con hojas, susurran con raíces.
Nunca he caminado la misma calle dos veces.
He corrido mucho adentro, me he movido más lento afuera.
Pero afuera es adentro.
Nunca sabemos bien donde estamos.

lunes, 28 de julio de 2008

CABELLERA


El crecimiento de mi pelo será desde ahora la forma de medir mi tiempo.
Por eso estoy decidida a no cortarlo.
Sólo podar las puntas periódicamente para que el tiempo no resulte florecido.
Mientras duermo el se mueve imperceptible, obstinado en nunca detenerse.
Fluyendo como río siempre en busca de la gran agua.
Él crece y al mismo tiempo los brotes verdes maduran, buscan el cielo ramas y plumas.
En ese tiempo muchas cosas nacerán.
Muchas cosas crecerán.
Muchas cosas morirán.
Tras la ventana y también dentro de mí.
Necesito un reloj vivo, sin metal agujas ni arena.
En el verano habrá crecido unos seis centímetros.
Y muchas cosas habrán nacido, crecido y muerto en mí.
Y también allá fuera.